La búsqueda del rendimiento absoluto en el hardware de vanguardia acaba de encontrarse con un límite físico insuperable y costoso. Un intento de récord mundial utilizando la nueva MSI GeForce RTX 5090 Lightning Z terminó en un desastre técnico tras someter al procesador gráfico a un overclocking extremo bajo condiciones de nitrógeno líquido.
Este incidente no solo representa una pérdida económica importante, sino que marca un precedente sobre la resistencia del silicio en la arquitectura Blackwell. El hardware fue empujado más allá de sus especificaciones de diseño, provocando que el núcleo de la tarjeta gráfica se fracturara internamente debido a la tensión térmica y eléctrica.
Overclocking extremo destruye el núcleo de la RTX 5090
El responsable de este experimento fue el reconocido overclocker profesional Alva Jonathan, quien buscaba superar las barreras de frecuencia en el chip GB202-300-A1. Al aplicar un voltaje de apenas 1,2 voltios bajo una refrigeración de -196 grados, la estructura física del componente no resistió la carga de trabajo y se fragmentó de forma irreversible.
La matriz de la GPU se rompió como un espejo. La causa de este inusual defecto fue la combinación de una refrigeración extrema con nitrógeno líquido y una fuente de alimentación agresiva que excedió la integridad física del silicio.
Para intentar esta hazaña, se utilizó una BIOS especial Extreme Performance OC que eleva el límite teórico de potencia hasta los 2500 vatios. Este firmware experimental es capaz de desactivar todos los mecanismos de seguridad integrados, permitiendo que la corriente eléctrica fluya sin restricciones hacia los transistores del procesador gráfico de gama alta.
El problema fundamental reside en la física de los materiales y los coeficientes de expansión térmica que afectan al hardware moderno. Mientras el nitrógeno líquido mantiene la superficie a temperaturas criogénicas, el paso de la corriente genera un calentamiento localizado extremo en áreas específicas del chip de silicio.
Durante las pruebas, se detectó que la RTX 5090 Lightning Z solo operaba de forma estable en un rango térmico sumamente estrecho. Si la temperatura subía apenas unos grados por encima de los -190 °C, el sistema perdía la estabilidad necesaria para mantener los 3,5 GHz de frecuencia de reloj alcanzados previamente.
Cabe destacar que la arquitectura de estas tarjetas, están diseñadas con VRM masivos, y pensadas para entusiastas que no temen llevar el hardware al límite absoluto. No obstante, el mercado negro ha inflado el valor de estas unidades hasta los 14.000 dólares, convirtiendo este fallo técnico en una de las averías más caras registradas recientemente.
Este acontecimiento subraya la importancia de los mecanismos de seguridad que los fabricantes implementan en las versiones comerciales de sus productos. Aunque la potencia de la serie RTX 50 es asombrosa, la fragilidad del silicio ante voltajes agresivos y temperaturas extremas sigue siendo el mayor desafío para la comunidad de overclocking profesional.

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