Los beneficios de los videojuegos para el cerebro según la ciencia

La ciencia confirma que jugar videojuegos reduce la edad cerebral y combate el estrés de forma efectiva.

Los beneficios de los videojuegos para el cerebro y el estrés
Beneficios de los videojuegos

Jugar a la consola ya no es solo una forma de entretenimiento pasivo o una pérdida de tiempo para las nuevas generaciones. Investigaciones científicas recientes sugieren que sumergirse en mundos virtuales puede ser una herramienta clave para mejorar la capacidad cerebral y proteger nuestra salud mental frente al estrés cotidiano.

El agotamiento crónico y la fatiga cognitiva encuentran un rival inesperado en los mandos de una plataforma de juegos, siempre que se utilicen con moderación. Diversos estudios publicados en 2024 y 2025 analizan cómo títulos clásicos y experiencias creativas actúan directamente sobre la neuroplasticidad y el bienestar emocional de los usuarios.

Beneficios de los videojuegos

Videojuegos contra el agotamiento y el estrés

Un estudio reciente publicado en la revista JMIR Serious Games ha puesto el foco en el universo de Nintendo para entender su impacto emocional. La investigación, titulada: «Super Mario Bros. and Yoshi Games’ Affordance of Childlike Wonder and Reduced Burnout Risk in Young Adults», analiza cómo la estética y la jugabilidad de estas franquicias ayudan a reducir el riesgo de burnout.

Los expertos Winze Tam, Congcong Hou y Andreas Benedikt Eisingerich concluyen que estos títulos fomentan lo que denominan «asombro infantil». Esta sensación de descubrimiento constante y la estética caprichosa de los juegos de Mario y Yoshi elevan los niveles de felicidad en jóvenes universitarios, actuando como un bálsamo contra la presión académica.

Los beneficios de los videojuegos, incluyendo Super Mario Bros. y Yoshi, probablemente dependan del juego moderado y voluntario, principalmente por placer. El juego compulsivo o el escapismo excesivo, utilizado únicamente para evitar problemas reales, puede ser inadaptado y socavar el optimismo al descuidar la autonomía en el mundo real. Además, jugar videojuegos puede ayudar a mitigar las experiencias individuales de agotamiento, pero no aborda las causas sistémicas.

La ciencia detrás del reloj cerebral

Más allá del alivio del estrés, la ciencia ha logrado medir el impacto físico de los videojuegos en la estructura cognitiva. Un macroestudio publicado en Nature Communications, titulado «Experiencias creativas y relojes cerebrales», utilizó electroencefalografía (EEG) para observar cómo actividades como la música o los videojuegos afectan al rendimiento mental.

Los resultados demostraron que quienes practican videojuegos de forma regular muestran signos evidentes de una reducción en la edad cerebral. Esto se traduce en una mayor eficiencia en el aprendizaje y una capacidad superior para la resolución de problemas complejos, equiparando el gaming a otras artes visuales o musicales en cuanto a beneficios neuronales.

Diferencia entre pasatiempo saludable y evasión

Es fundamental entender que estos hallazgos no validan sesiones maratónicas de juego sin control. Los investigadores subrayan que el impacto positivo de los videojuegos ocurre cuando la actividad es voluntaria y busca el disfrute personal, no cuando se utiliza como un mecanismo para ignorar responsabilidades del mundo real.

El gaming debe entenderse como un complemento y no como una solución única a problemas sistémicos como la carga de trabajo excesiva. Aunque el rendimiento en el aprendizaje mejore, la autonomía en la vida real sigue siendo el pilar fundamental del bienestar personal, dejando al juego el rol de aliado estratégico.

Al integrar los videojuegos como un pasatiempo saludable, podemos aprovechar esa capacidad de aliviar el estrés de manera periódica. La clave reside en el equilibrio, permitiendo que el cerebro se recupere mediante el juego antes de volver a enfrentar los desafíos diarios con una mente mucho más ágil y rejuvenecida.

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