El Samsung Galaxy Z TriFold ha pasado de ser un símbolo de innovación a un dolor de cabeza para sus primeros compradores. A pocas semanas de su lanzamiento en Corea del Sur, un usuario reportó un fallo espontáneo en la pantalla plegable, sin impacto externo ni señales de mal uso, que dejó inservible su dispositivo premium.
El caso ha encendido todas las alarmas entre los entusiastas de los plegables, las imágenes publicadas en los fotos oficiales de Samsung muestran una línea blanca vertical atravesando el panel izquierdo acompañada de los píxeles muertos y parpadeos. Lo más preocupante es el defecto apareció sin una causa aparente, lo que pone en duda la fiabilidad del Galaxy Z TriFold.
Falla espontánea en el Samsung Galaxy Z TriFold
Este dispositivo debutó hace menos de un mes como el primer teléfono plegable triple de la marca surcoreana. Su sistema de doble bisagra y pantalla OLED flexible prometía combinar productividad y portabilidad, sin embargo, el caso documentado evidencia que incluso los avances más espectaculares pueden verse limitados por la fragilidad del hardware.
El teléfono nunca cayó ni sufrió presión alguna. La línea apareció de un momento a otro, declaró el afectado en el foro surcoreano de Samsung.
El patrón del daño indica una posible rotura en las pistas internas del panel OLE o una oxidación del fósforo orgánico, problemas que son típicos en este tipo de tecnología.
Una reparación que cuesta casi lo mismo que un móvil nuevo
El nuevo Galaxy Z TriFold tiene un precio cercano a los 2150 euros, pero la garantía no cubre este tipo de daños, la compañía solo ofrece un 50% de descuento en la reparación, lo que deja al cliente pagando casi 800 euros.
Por esa cifra, se podría adquirir una teléfono completo de gama alta, esta situación ha provocado una ola de críticas hacia Samsung en redes sociales y foros especializados.
Medios como SamMobile y 9to5Google han señalado que no se trata de un caso aislado, en generaciones anteriores, como el Galaxy Z Flip 3, ya se registraron rupturas espontáneas similares. La explicación más probable está en el propio diseño del dispositivo: dos bisagras, una pantalla ultradelgada y una estructura bajo tensión constante.
Una innovación brillante con pies de cristal
El TriFold representa una auténtica hazaña de ingeniería, pero también evidencia los límites físicos de las pantallas plegables. Cada pliegue ejerce presión sobre el delicado vidrio ultrafino (UTG), reduciendo su vida útil. Incluso competidores como Huawei, con el Mate XT, enfrentan los mismos retos de durabilidad.
A medida que los fabricantes apuestan por dispositivos más flexibles, los consumidores se preguntan si vale la pena invertir en un modelo que podría romperse sin motivo aparente. El Galaxy Z TriFold se convierte así en el recordatorio de que la verdadera innovación no solo debe impresionar, sino también resistir.

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