Microsoft y sus promesas. La compañía prometió que un Explorador de archivos de Windows 11 más rápido, pero la nueva función de precarga en segundo plano no ha logrado ocultar la realidad que molesta a millones de usuarios: el veterano Explorador de Windows 10 siguen siendo más ágil, estable y liviano.
Aunque la compañía en Redmond intenta justificar esta medida como una optimización, los resultados reales solo muestran que el rendimiento apenas mejora, y lo hace a costa de consumir más memoria RAM. El intento de corregir la lentitud del Explorador mediante trucos y arranque rápido parece más un parche temporal que una solución estructural.
La precarga del Explorador de archivos de Windows 11
Microsoft está probando una función que precarga el Explorador de archivos en segundo plano, reduciendo el tiempo de apertura inicial. Esta característica llega con la compilación 26220.7271 (KB5070307) de Windows 11 Insider Preview, tanto en los Canales Beta y Dev, y estará activada por defecto a inicio de 2026.
En teoría, la precarga mantiene una instancia del Explorador «lista para usar», consumiendo cerca de 35 MB de RAM adicionales. La intención es simple: hacer que el programa se abra instantáneamente. Sin embargo, esa ganancia mínima en velocidad inicial no compensa los problemas de fondo.
La precarga acelera el Explorador de archivos, incluso a plena carga. Así que vale la pena usar 35 MB de RAM, asegura Windows Latest, tras realizar pruebas comparativas en entornos controlados.
El inconveniente es que el Explorador precargado sigue sufriendo los mismos cuellos de botella internos: menús contextuales lentos, animaciones que no responden y una carga visual pesada que no se alivia con 35 MB extra de RAM.
Por qué Windows 10 sigue siendo más rápido
La raíz del problema está en la arquitectura. Windows 10 usa la interfaz Win32 clásica, mientras que Windows 11 mezcla ese núcleo con capas modernas de WinUI y XAML. Este híbrido visual, el cual es heredado del Shell original y modificado por SDK de aplicaciones de Windows (WASDK), añade sobrecoste de renderizado, lo que explica la sensación de lentitud.
Ambas versiones comparten el mismo proceso base (explorer.exe, shell32.dll), pero Windows 11 inserta componentes de WinUI 3 sobre el entorno tradicional, generando más llamadas al sistema gráfico y más dependencias. Esa transición visual puede parecerse elegante, pero castiga fluidez.
En las pruebas realizadas con máquinas virtuales de 4 GB de RAM, el Explorador de archivos de Windows 11 precargado consumió 67,4 MB, frente a los 32,4 MB del proceso normal. En cambio Windows 10, con apenas 2 GB de RAM, abría el Explorador más rápido y con menor impacto en el sistema.
La diferencia no radica solo en la cantidad de memoria usada, sino en la complejidad del renderizado. Cada elemento del menú contextual, desde “Editar con Clipchamp” hasta “Preguntar al Copiloto”, añade un retraso visible que no existía en el menú clásico.
Precargar no arregla un problema estructural
El Explorador de archivos de Windows 11 inicia más rápido con la precarga, si, pero el retraso de su desempeño sigue siendo deficiente. El retraso al abrir menús, acceder a unidades o renderizar vistas previas demuestra que el cuello de botella no está en el arranque, sino en la propiedad arquitectura del programa.
Pero lo más frustrante es que Microsoft parece ignorar que los otros desarrolladores han conseguido lo que ellos no. File Pilot, un administrador de archivos de terceros aún en fase beta, logra cargar los menús contextuales complejos de forma instantánea, con soporte para acciones inteligentes y sin necesidad de la precarga.
Este tipo de comparaciones dejan en evidencia que la lentitud del Explorador no proviene del hardware ni de los recursos del equipo, sino de un diseño que prioriza la integración visual sobre la eficiencia.
¿Un futuro más rápido o más pesado?
La compañía asegura que la función de precarga del Explorador de archivos comenzará a llegar a todos los usuarios a comienzos de 2026, pero no ha mencionado ninguna optimización real del código base. Por el momento, la medida solo maquilla un problema más profundo: la superposición de tecnologías en el corazón de Windows 11.
El Explorador precargado demuestra que el sistema puede abrir una ventana un poco más rápido, pero sigue cargando lentamente los mismos componentes, los mismos menús y las mismas capas visuales que lo hacen sentir menos eficiente.
Mientras tanto, la comunidad técnica sigue preguntándose por qué el Explorador de archivos de Windows 10, con un diseño más simple y clásico, sigue ganando en velocidad y consistencia, incluso casi una década después de su lanzamiento.
Para saber más sobre las pruebas realizadas en el Explorador precargado de Windows 11, puede visitar la publicación original de Windows Latest.

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