La transición a Windows 11 no está ocurriendo al ritmo que muchos esperaban. A pesar de que el soporte oficial de Windows 10 terminó en octubre, los usuarios –particulares y corporativos– están migrando con una lentitud que sorprende, incluso, a los fabricantes de equipos. Entre esos fabricantes tenemos a Dell, ha sido una de las primeras en reconocerlos públicamente.
Durante la presentación de sus resultados financieros, la compañía estadounidense confirmó que la adopción de Windows 11 avanza con más calma que la del anterior cambio de sistema operativo. Esto, a pesar de que muchos clientes empresariales ya estaban preparados para dar el salto y que el fin de soporte de Windows 10 se conocía desde hacía años.
Dell alerta: la migración a Windows 11 será mucho más lenta
Según las declaraciones recogidas por The Register, el director de operaciones de Dell, Jeffrey Clarke, reconoció abiertamente que la migración «es significativamente más lenta» que en ocasiones anteriores.
La migración de Windows 11 a Windows 10 avanza notablemente más lento que la de Windows 8 a Windows 10, señaló Clarke durante la conferencia con analistas.
El directivo explicó que, tras un periodo equivalente al que tardó Windows 10 e imponerse, Windows 11 se encuentra entre 10 y 12 puntos por detrás en la adopción. Además, añadió un dato preocupante: cerca de 500 millones de PC en el mundo no cumplen los requisitos mínimos para actualizarse al nuevo sistema operativo de Microsoft.
Factores que frenan la adopción de Windows 11
Aunque Dell no detalló las causas especificas, los expertos apuntan a una combinación de factores técnicos y económicos. El endurecimiento de los requisitos de hardware como el chip TPM 2.0 y procesadores recuentes, han dejado fuera a una enorme cantidad de dispositivos en activo, especialmente en los entornos empresariales.
A esto se suma el incremento de precios en componentes, los aranceles estadounidenses y las opciones de soporte extendido para Windows 10 en regiones como Europa, donde los usuarios pueden mantener sus equipos un año más sin migrar. Estos elementos, según los analistas, estarían contribuyendo a frenar la renovación de equipos y, por lo tanto, la transición natural hacia Windows 11.
Además, algunos clientes siguen viendo con cautela la apuesta de Microsoft por integrar funciones de IA en todo el ecosistema de Windows 11. Aunque la IA se presenta como una ventaja competitiva, también genera dudas sobre el rendimiento, privacidad y la compatibilidad con software empresarial existente.
Dell confía en el impulso de la IA para compensar la caída de ventas
Pero a pesar del estancamiento en la venta de PC, Dell espera una recuperación en 2026, apoyándose en el crecimiento del sector de servidores y soluciones de IA. La compañía prevé que esta área se convertirá en su motor clave para sus ingresos, compensando así el relentizamiento del mercado de ordenadores personales.
Mientras tanto, el panorama para Microsoft es mixto: el gigante tecnológico debe convencer a millones de usuarios de que Windows 11 no es solo una actualización estética, sino una evolución necesaria en seguridad y productividad. El verdadero desafío será lograrlo antes de que el ciclo de soporte de Windows 10 expire definitivamente.

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