El inicio de 2026 ha sido accidentado para los usuarios de PC tras los constantes errores detectados en el sistema operativo de Microsoft. Muchos jugadores han reportado caídas drásticas de FPS y errores visuales que impiden disfrutar de sus títulos favoritos con normalidad.
La situación ha escalado hasta el punto en que la propia NVIDIA señala a las actualizaciones de Windows 11 como la raíz del problema. Los usuarios afectados han experimentado desde pantallas negras hasta una inestabilidad que parece no tener solución con los drivers tradicionales.
NVIDIA investiga errores de rendimiento en Windows 11
Tal y como era de esperarse, los foros técnicos se han llenado de quejas sobre pérdidas de rendimiento en juegos que oscilan entre los 15 y 20 fotogramas por segundo. Los usuarios también han mencionado la aparición de artefactos gráficos y bloqueos del sistema que antes no ocurrían en sus equipos Gaming.
Aunque empezó después de una actualización de Windows 11, lo estamos investigando. Por lo que sé, la única forma de solucionarlo parece ser desinstalando KB5074109.
El parche KB5074109 bajo el punto de mira
Todo parece indicar que el responsable de este caos técnico es el parche KB5074109, lanzado durante el último ciclo de actualizaciones de seguridad. Aunque los Redmond han intentado corregir los fallos previos, esta versión parece haber generado un conflicto crítico con la gestión de recursos gráficos.
Muchos usuarios pensaron inicialmente que se trataba de un fallo en los controladores de video, pero la realidad es distinta. La desinstalación de la actualización de Windows ha demostrado ser, hasta el momento, la única medida efectiva para recuperar la fluidez original.
Cómo solucionar las caídas de FPS y pantallas negras en Windows 11
Para aquellos usuarios que sufren estos inconvenientes, la recomendación oficial es revertir la versión KB5074109 desde el panel de control. Es fundamental realizar este proceso manualmente para evitar que el sistema intente reinstalar el parche defectuoso de forma automática.
El proceso es sencillo: debes acudir a Configuración, entrar en el historial de actualizaciones y seleccionar la opción para desinstalarlas. Tras esto, es aconsejable pausar Windows Update temporalmente hasta que la compañía publique un parche correctivo que garantice la estabilidad total.
Microsoft ha reconocido que 2026 debe ser el año para priorizar la estabilidad del sistema operativo frente a nuevas funciones. La compañía planea centrarse en resolver estos puntos débiles de rendimiento que están lastrando la experiencia de los usuarios en entornos exigentes.

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