Windows 7 reducido a solo 69 MB: el récord más inútil de la historia

Windows 7 reducido a 69 MB: hazaña técnica sin sentido práctico.

Windows 7 reducido a 69 MB
Windows 7 reducido a 69 MB

Ya han pasado 16 años desde el lanzamiento de Windows 7, y aunque su soporte oficial ha terminado hace tiempo, sigue siendo un sistema operativo venerado por miles de usuarios. Pero lo que ha logrado el entusiasta tecnológico Xeno no tiene precedentes: ha logrado reducir Windows 7 hasta ocupar apenas 69 MB, marcando uno de los récords más curiosos de la historia de la informática.

El experimento no busca crear una versión funcional o ligera para el día a día, sino demostrar hasta dónde puede reducirse Windows antes de dejar de ser operativo. Y lo consiguió: el sistema arranca, aunque carece de casi todo lo necesario para usarse realmente.

Windows 7 reducido a 69 MB: una hazaña técnica, no práctica

Xeno ha logrado desmontar y comprimir el sistema operativo lanzado en 2009 hasta que pesara menos que un juego indie actual. Para lograrlo, elimino componentes críticos del arranque, librerías y controladores esenciales.

El sistema arranca, pero prácticamente no sirve para nada. Lo importante era demostrar que podía hacerse.

El resultado es un Windows 7 minimalista que solo puede ejecutarse en una máquina virtual VMware. Al intentar correrlo en harware real, el arranque falla por la ausencia de controladores. Tampoco pueden ejecutarse la mayoría de aplicaciones Win32, ya que los archivos necesarios fueron omitidos para alcanzar el tamaño récord.

El límite de Windows: curiosidad técnica sobre usabilidad

Durante el arranque, este Windows modificado muestra errores constantes y pantallas de advertencias que dejan claro que no se trata de una versión estable. Su valor está en el experimento, no en la utilidad. Aun así, el logro se une a otros proyectos «lite» que intentan llevar a Windows al extremo de la miniaturización, reduciendo su peso sin que deje de arrancar.

Lo más interesante es la elección del sistema, Xeno decidió trabajar con Windows 7 en lugar de Windows 10 o 11 porque sus requisitos base son menores. Al partir de una versión más ligera, se minimizan las dependencias y se simplifica el arranque. Además, algunas ediciones del sistema aún recibieron un último parche de seguridad en octubre de 2024, lo que le permitió contar con una base relativamente moderna.

Un récord que roza lo absurdo

Reducir Windows 7 a tan solo 69 MB demuestra que incluso un sistema operativo completo puede «arrancar» con un tamaño infinito. Pero también revela que su funcionalidad desaparece casi por completo. Sin interfaz plena, sin drivers y sin compatibilidad real, el experimento de Xeno es más una pieza de ingeniería curiosa que un logro práctico.

Y aunque nunca veremos un Windows tan pequeño y usable al mismo tiempo, la proeza sirve para recordar el ingenio de quienes siguen explorando los límites del software de Microsoft, incluso más de una década después de su lanzamiento.

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