Microsoft está probando una función oculta en Windows 11 que reduce de forma visible los tiempos de apertura de aplicaciones nativas como el menú Inicio, el Explorador de archivos y Outlook. La compañía la llama perfil de baja latencia y, a juzgar por las primeras pruebas, marca una diferencia que se aprecia a simple vista.
La idea no es nueva en el mundo del hardware, pero sí en la forma en que el sistema operativo la gestiona. La función se apoya directamente en el procesador para aplicar un pequeño empujón de frecuencia justo cuando el usuario abre algo, sea una app del sistema o de terceros. Esa pequeña ventana de potencia es la que está acortando los tiempos de carga.
TESTED: Windows 11’s upcoming «Low Latency Profile» mode brings genuine performance improvements to the OS, speeding up flyout and app launches significantly.
We’ve benchmarked opening some apps on video with the Low Latency Profile enabled and disabled, and you can see… pic.twitter.com/BCNtsXmx31
— Windows Central (@WindowsCentral) May 8, 2026
Cómo funciona el perfil de baja latencia en Windows 11
El perfil de baja latencia trabaja con cualquier CPU compatible, ya sea AMD64 de Intel y AMD o ARM64 de Qualcomm. Cuando el usuario inicia una aplicación, el sistema sube la frecuencia de reloj a su valor máximo disponible durante un margen muy breve, entre uno y tres segundos. Después vuelve a la normalidad sin alterar el consumo general del equipo.
Microsoft no quiere que esto se note en la batería ni en la temperatura. El objetivo es claro y muy concreto: acelerar el arranque de aplicaciones sin pedirle al procesador que esté permanentemente forzado.
Esta tecnología aplicará un aumento de la frecuencia de reloj máxima disponible durante un breve lapso de tiempo cuando un usuario inicie cualquier aplicación.
Forma parte del plan K2, una hoja de ruta interna que Microsoft ha estado preparando para mejorar todos los aspectos de Windows 11, desde el rendimiento hasta la usabilidad. La compañía ya había avanzado mejoras parciales en versiones recientes, pero esta es de las primeras que actúa directamente sobre el hardware.
Resultados visibles en pruebas reales
En las comparativas publicadas por Windows Central se aprecia una mejora clara con la función activada. El menú Inicio se abre con menos microparones, aunque el tiempo de apertura no cambia tanto como en otros casos. Donde sí se nota es en el Explorador de archivos y en Outlook, donde la respuesta es más fluida y directa.
El comportamiento se repite en aplicaciones como Microsoft Store o la app de Configuración. La sensación general, según las pruebas, es la de un Windows 11 que reacciona antes a los clics del usuario. No es una revolución, pero sí una mejora perceptible que muchos llevan años pidiendo.
Hay un matiz importante…. Como el sistema sube la frecuencia al máximo, los procesadores que escalan más rápido en mononúcleo tendrán ventaja frente a los que tardan más en alcanzar su pico. Esto significa que el resultado puede variar según el chip, algo lógico si se entiende cómo trabaja la función.
Disponibilidad y cómo activarla
Por ahora la función está oculta en Windows 11 y no aparece en ningún ajuste visible. Quien quiera probarla antes de su lanzamiento oficial puede activarla con ViVeTool, la herramienta habitual para experimentar con flags internos del sistema. Microsoft no ha confirmado fechas exactas para su despliegue general.
Lo interesante es que esta es solo una de las piezas del rompecabezas. Con el plan K2 sobre la mesa y mejoras llegando también desde PowerToys, todo apunta a que Windows 11 va a ganar agilidad poco a poco a lo largo del año. Para quien usa el sistema cada día, ese tipo de detalles es lo que termina marcando la diferencia.

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