El auge de la IA está generando un impacto sin precedente en la industria tecnológica global. Lo que comenzó como un problema localizado en la memoria de alto ancho de banda (HBM) se ha convertido en una crisis total de almacenamiento digital, con consecuencias que ya afectan tanto a fabricantes como a los centros de datos en todo el mundo.
Los plazos de entrega de discos duros han alcanzado niveles históricos: en algunos casos, las empresas deben esperar hasta 2 años para recibir sus unidades. A esto se le suma una aumento del 50% en los precios de la memoria flash NAND, un indicio claro de que el mercado enfrenta una presión sin precedentes y que la crisis podría extenderse durante todo 2026.

Escasez de discos duros impulsada por la IA
El crecimiento explosivo de la IA ha generado una demanda descomunal de capacidad de almacenamiento. Los centros de datos que alimentan los modelos de lenguaje en inferencia necesitan cantidades masivas de espacio para procesar y guardar datos. En septiembre de 2025, los tiempos de entrega rondaban un año, pero según ha informado Digitimes, ahora ya superan los 24 meses para los discos duros nearline, los preferidos por los grandes proveedores de servicios en la nube.
Los principales fabricantes ya tienen su producción completamente reservada para 2026, informan fuentes de la cadena de suministro.
Esta situación coloca a gigantes como Amazon, Google o Alibaba en un dilema: necesitan expandir su infraestructura de IA, pero los discos duros tradicionales simplemente no están disponibles en los volúmenes requeridos.
La memoria QLC, de alternativa económica a recurso crítico
Con la escasez de HHD, los proveedores han recurrido a las unidades SSD empresariales QLC, que ofrecen mayor capacidad a menor coste por gigabyte. Sin embargo, la demanda también ha provocado escasez de chips NAND QLC, los cuales están diseñados originalmente como una solución económica.
El hecho de que esta tecnología, considerada barata, se haya convertido en un producto codiciado muestra la magnitud de la crisis actual, señalan analistas del sector.
Las SSD QLC almacenan cuatro bits por celda, lo que permite densidades mayores, pero sacrifican velocidad y durabilidad. Aun así, en el contexto actual, se han transformado en una alternativa estratégica para mantener la operabilidad de los centros de datos de IA.
Aumento drástico de precios y efecto dominó
La crisis también está afectando el mercado de las memorias flash NAND. El fabricante SanDisk anunció un aumento del 50% en sus precios contractuales a partir de noviembre, una medida que refleja la tensión en la cada de suministro. Otros fabricantes como Transcend o InnoDisk han pausado temporalmente su precios y entregas, mientras sus beneficios se disparan por la escasez.
Esta presión ha sido amplificada por la reestructuración de la producción en las fábricas de obleas, donde se prioriza la fabricación de memorias DDR5 y HMB para asistencia de IA y computación de lato rendimiento. Esto reduce la disponibilidad de la DDR4 y otros formatos aún comunes en entornos empresariales e industriales, generando un efecto dominó en toda la industria del hardware.
Un cambio de paradigma en el mercado global
Expertos del sector advierten que la crisis no será pasajera. Según Wallace Kou, actual presidente de Silicon Motion, la situación es “un fenómeno sin precedentes”. Los tres tipos principales de memoria – HDD, NAND y DRAM – están sufriendo simultáneamente problemas de suministro, algo que no se había visto antes en la historia del sector.
Los consumidores también comienzan a sentir el impacto: los precios de memoria DRAM y SSD para clientes se han incrementado en los últimos meses, y la tendencia parece continuar al alza. Con las líneas de producción de 2026 ya comprometidas, la industria enfrenta un escenario prolongado de costos elevados y falta de disponibilidad, lo que marcará una nueva era en el almacenamiento de datos.

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