La tensión tecnológica entre Estados Unidos y China vuelve a subir de nivel. Nvidia ha negado categóricamente un informe que asegura que la startup china DeepSeek esta utilizando de contrabando sus chips de IA Blackwell, actualmente prohibidos en China por las restricciones de exportación estadounidenses.
Según The Information, la empresa china estaría empleando estos chips avanzados para desarrollar su próximo modelo de IA. Nvidia respondió con firmeza: “No hemos visto ninguna prueba”, dijo un portavoz de la compañía, restando credibilidad al informe.
Nvidia niega contrabando de chips Blackwell a China
EE.UU. prohibió la exportación de los chips Blackwell de Nvidia al gigante asiático para mantener su liderazgo en la carrera global de la IA. Estos procesadores, son considerados los más potentes del mercado, los cuales son esenciales para entrenar modelos de lenguaje avanzado y ejecutar cargas de trabajo masivas de IA.
Aunque tal contrabando parece improbable, investigamos cualquier información que recibimos, declaró el portavoz de Nvidia.
El medio The Information, señaló que DeepSeek habría recibido chips introducidos ilegalmente en el país, supuestamente mediante un sistema de «centro de datos fantasma» que luego serían desmontados y reconstruidos. Nvidia lo desmintió, afirmando que no tienen conocimiento de operaciones de este tipo.
La relación entre Nvidia y China bajo presión
El papel de Nvidia en la revolución de la IA ha sido sin lugar a duda crucial. Sus GPU, o unidades de procesamiento gráfico, impulsan la mayoría de los grandes modelos de IA del mundo, incluidos los desarrollados por OpenAI, Anthropic o Google.
Sin embargo, la posición de dominio la ha colocado en el centro de las tensiones entre Washington y Pekín. Las restricciones de exportación impiden que China acceda a los chips más avanzados, considerados críticos para el desarrollo de los modelos competitivos frente a los de EE.UU.
Mientras tanto, DeepSeek sigue avanzando. En enero, sorprendió al sector con su modelo de razonamiento R1, que escaló rápidamente en descargas y popularidad. Lo más llamativo: fue desarrollado a un coste muy inferior al de los modelos estadounidenses, según analistas del sector.
En agosto, la compañía insinuó que China pronto contará con sus propios chips de próxima generación, diseñados para competir con las soluciones de Nvidia y reducir su dependencia tecnológica. El conflicto ilustra un escenario en el que la inteligencia artificial ya no es solo innovación, sino también geopolítica y estrategia económica.

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