Windows 11 puede destrozar el rendimiento de tu SSD tras actualizar

Windows 11 reduce el rendimiento del SSD NVMe tras actualizar. Un controlador lo soluciona.

SSD NVMe en Windows 11
SSD NVMe en Windows 11

Windows 11 acaba de dar otro disgusto a quienes migran desde Windows 10. Un usuario descubrió que su SSD NVMe Samsung 970 Evo perdió más del 70% de velocidad justo después de actualizar, y el culpable fue algo tan simple como un controlador desactualizado.

El caso salió a la luz en Facebook, donde este usuario compartió las pruebas con CrystalDiskMark. Los números eran demoledores: apenas 897 MB/s en lectura secuencial y 859 MB/s en escritura, cuando este SSD NVMe debería alcanzar 3.400 MB/s y 2.500 MB/s respectivamente. Casi cuatro veces menos de lo esperado.

SSD NVMe en Windows 11
SSD NVMe en Windows 11

Cómo un controlador genérico arruina el rendimiento del SSD en Windows 11

Lo que ocurrió tiene una explicación técnica bastante directa. Windows 10 usaba un controlador que funcionaba correctamente con la unidad, pero al saltar a Windows 11, el sistema instaló un driver genérico que limitaba drásticamente las velocidades secuenciales del disco.

El usuario tuvo la precaución de hacer un benchmark antes y después. Eso le permitió detectar el problema rápido.

Un buen recordatorio para realizar pruebas de rendimiento después de actualizar de Windows 10 a 11. El 970 Evo necesitaba un controlador para recuperar su velocidad, algo que no era necesario con Windows 10.

Tras instalar manualmente el controlador correcto, el rendimiento se multiplicó por cuatro en lectura y casi por tres en escritura. La solución era sencilla, pero sin una herramienta como CrystalDiskMark, muchos usuarios ni se habrían enterado del problema.

Por qué pasa esto con Windows 11 24H2 y 25H2

Las versiones recientes de Windows 11concretamente la 24H2 y la 25H2– comparten muy poco código con Windows 10 22H2. Ese salto técnico provoca que ciertos controladores de almacenamiento ya no funcionen igual o directamente se sustituyan por versiones genéricas de Microsoft.

Un detalle curioso: el rendimiento aleatorio del disco apenas cambió. Esto sugiere que el problema afectaba específicamente a las operaciones secuenciales, probablemente por cómo el controlador genérico gestionaba las colas de comandos NVMe. Con cargas más intensas, la caché SLC también podría verse afectada, lo que empeoraría aún más la situación.

Qué hacer después de actualizar a Windows 11

Si acabas de migrar desde Windows 10, lo primero es comprobar que los controladores de tu SSD están actualizados. En el caso de unidades Samsung, la aplicación Samsung Magician permite verificar tanto drivers como firmware. Merece la pena descargar la última versión del software, porque corrige problemas conocidos que afectan al rendimiento.

Y un consejo práctico: ejecuta un benchmark rápido con CrystalDiskMark antes y después de la actualización. Si ves una caída significativa en las velocidades secuenciales, probablemente sea un problema de controladores. Microsoft sigue empujando para que todos actualicen a Windows 11, incluyendo su herramienta de actualización a la versión 25H2, pero no siempre avisa de estos efectos secundarios.

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