El rumor ha vuelto a cobrar fuerza: Apple podría volver a trabajar con Intel después de más de una década de separación. Según las proyecciones del reconocido analista Ming-Chi Kuo, los Cupertinos estarían considerando a Intel como un proveedor de los chips chips M de gama baja a partir de 2027, lo que marcaría un inesperado giro en la historia de ambas empresas.
El informe señala que la compañía Intel podría asumir parte de la producción de los procesadores Apple Silicon utilizando su nodo avanzado 18AP, lo que sorprendería un paso crucial para el fabricante estadounidense en su intento de recuperar el terreno perdido en el sector de los semiconductores de alto rendimiento. Esta posible alianza reflejaría también la estrategia de Apple en diversificar su cadena de suministro más allá de TSMC, su actual socio principal con sede en Taiwán.

Intel podría producir los chips M de Apple en 2027
De acuerdo a Ming-Chi Kuo, Apple ha firmado un acuerdo confidencial con Intel para evaluar los kits de desarrollo PDK 18AP 0.9.1GA, mientras espera recibir las versiones 1.0/1.1 durante el primer trimestre de 2026. Si el cronograma se cumple, Intel podría fabricar los chips M de la gama básica de Apple a mediados de 2027, utilizando su tecnología de nodos avanzados.
De cara al futuro, el nodo 14A y posteriores podrían captar más pedidos de Apple y otros clientes de primer nivel, lo que haría más positiva la perspectiva a largo plazo de Intel, escribe Kuo.
Este posible acuerdo sería más que un simple movimiento técnico: representaría una reconexión histórica entre dos gigantes que, tras la transición de Apple a sus propios procesadores M en 2020, parecían haber cerrado definitivamente su acuerdo.
Una jugada estratégica para ambas compañías
Para Apple, volver a contar con Intel podría tener un valor político y económico. Según Kuo, este movimiento ayudaría a la compañía a demostrar su compromiso con la “inversión estadounidense”, especialmente ante la administración estadounidense, que ha promovido la fabricación local de semiconductores. Además, diversificar la producción reduciría el riesgo de depender exclusivamente de TSMC, afectada en ocasiones por las tensiones geopolíticas en Asia.
Por otro lado, la compañía Intel vería en este acuerdo una oportunidad para revivir su reputación tecnológica y consolidar sus nuevas líneas de producción avanzadas, especialmente tras años de retrasos en la carrera por los nanómetros. Ser elegido por Apple, incluso para los chips M de entrada, reforzaría su posición como actor competitivo frente a TSMC y Samsung Foundry.
El futuro del silicio de Apple podría ser híbrido
Si el proyecto prospera, Apple podría adoptar un modelo dual de producción, en el que los chips M más potentes continuarían en manos de TSMC, mientras que las variantes más asequibles serían fabricados por Intel. Este enfoque mixto permitiría a la compañía ajustar su capacidad de producción y mantener el control sobre costes y rendimiento.
Aunque todavía se trata de proyecciones, el simple hecho de que Intel vuelva a estar en la conversación evidencia un cambio en el equilibrio de poder dentro de la industria. Si 2027 marca el regreso de Intel a los Mac, no solo sería un movimiento técnico, sino también un símbolo de reconciliación tecnológica entre dos viejos socios que alguna vez dominaron el mercado juntos.

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